El topónimo o nombre del lugar de Micieces provenga del gentilicio de aquellas beréberes llegadas con Tarik, pues con el nombre común de “Maxiles” denominaba Roma a los beréberes. En la propia documentación de Alfonso VIII de cita al lugar como “Mixieces” que nos daría Micieces.

Por su parte Berzosa vendría a ser el lugar de abundantes brezos y habitado por hidalgos, anexo que parece se comenzó a poner desde el siglo XVII.

El lugar de Micieces fue donado, en los primeros años del siglo XVIII, por parte del rey Alfonso VIII a Fernando de Robledillo, su fiel vasallo.

Dentro de su casco urbano se mantiene la ermita que advoca a la Virgen de la Calle y cuenta la localidad con otra, al sur del pueblo dedicada a San Lorenzo. A mediados del siglo XIX Micieces contaba con 34 vecinos y Berzosa de los Hidalgos con tan sólo uno. En el pago del Castrillo se localizó hace tiempo una punta de flecha de la edad del Bronce.

A mediados del siglo XIX Micieces de Ojeda contaba con 177 habitantes y Berzosa de los Hidalgos con tan solo cinco. A mediados del siglo XX, en 1900, el municipio disponía de 213 habitantes, en 1930 de 351, en 1960 de 368, en 1991 de 135 para bajar a 106 en 2001 y a 104 en 2006.